La odisea de la pollera, Heroísmo tras la Mancancha
“¿Las  cholitas desaparecerán en 50 años?”, es la interrogante que se plantea la cineasta Karen Postigo en un cortometraje que se proyecta en el Auditorio de Entel.
La Matilde es un documental de ficción que cuenta la historia de una adolescente. La joven, tras graduarse  del colegio, se ve obligada a retomar sus tradiciones familiares.  Continuar la herencia cultural o negarla es el dilema que explora el trabajo audiovisual de Karen Postigo, directora del cortometraje que se proyecta hoy, a las 19.30, en el Auditorio de Entel.
De acuerdo con la documentalista, el “corto” relata una conmovedora historia con entrevistas. “Los valores, el coraje y todo lo que significa ser mujer de pollera es lo que mostramos al explorar la esencia de la mujer paceña”.
SER O NO SER. Matilde explora su origen en el transcurso de una búsqueda espiritual, en la cual se enfrenta a viejos demonios: los prejuicios sociales y raciales. Mientras decide volver o no a la pollera de sus ancestros, encuentra un conflicto en su identidad. Si bien la joven tiene una conexión afectiva con su abuela, la niega frente a sus amigas. Al crecer en la ciudad, se aleja de su esencia. No obstante, la abuela intentará dejarle un legado importante antes de morir. El desafío de retornar a su raíz cultural la integrará más a ella y le permitirá comprender la importancia de vestir una pollera.
¿CHOLITAS EN EXTINCIÓN? Una conversación llevó a la cineasta a indagar sobre el valor de la mujer de pollera en la sociedad. “Una extranjera sentenció que las cholitas iban a
desaparecer de aquí a unos años en Bolivia, como pasó en todos los países latinoamericanos, con relación a su vestimenta originaria. Frente a esta sentencia, creé la mía: no considero que las cholitas puedan desaparecer; su ropa no es sólo una forma de vestir, sino una forma de ser, un orgullo y una tradición”, explica Postigo. Una investigación de seis meses le permitió hacer interesantes hallazgos, a través de entrevistas realizadas a cholitas trabajadoras entre los 20 y 27 años. La cineasta afirma que existe una mayor afluencia de la pollera en la ciudad que en el campo, donde las mujeres optan más bien por dejarla y asumir el vestido como atavío.
CHOLITA GUERRERA. Ser cholita va más allá de la vestimenta. Una mujer de pollera es una especie de amazona mítica, una guerrera de naturaleza, que afirma su valor espiritual en la pollera, sostiene la cineasta. “Muchas de ellas tienen ideales de hacer una vida sin necesidad de una pareja y les da fuerza llevar este traje”, destaca Postigo. Añade que bastantes mujeres ven en esta herencia un amuleto y una creencia con los cuales enfrentar el día a día para alcanzar sus metas.
20 minutos dura el documental,  con el cual Karen Postigo busca una respuesta al enigma de la chola en el mestizaje.
6 mujeres de pollera fueron entrevistadas  para el documental La Matilde.
Las frases
“¿En qué medida la sociedad contribuye en el proceso del abandono de la pollera? Es algo que nos interesó indagar”.
Karen  Postigo
“Se operan muchos procesos de cambio. ¿Será que viene la desaparición de la pollera o, al contrario,  su retorno?”.
Karen Postigo
Un cine que rescata los valores culturales. Desde 2002 funciona Resistencia, una productora independiente, al cargo de seis realizadores audiovisuales, que, a través de documentales educativos sobre la Guerra del Chaco, el Día de los Muertos y otros de contenido social, pretende concienciar a la sociedad sobre su historia y sus costumbres. En esta ocasión, La Matilde tiene el objetivo de mostrar de cerca el mundo de la pollera y su significado. “El propósito del trabajo es mostrar el conflicto de dejar la pollera que afrontan muchas mujeres y el hecho de que las nuevas generaciones ya no la utilicen”, explica Karen Postigo.
La pollera del origen.  “Una mujer de pollera siempre existió y está en nuestra sangre, es nuestra génesis cultural boliviana. El propósito que tenemos es tomar y retomar conciencia de ello”, resalta la creadora audiovisual de La Matilde. Por Carolina Hoz de Vila - La Prensa - 22/12/2011

Unknown lunes, 2 de enero de 2012
La Súper Cholita ‘ambientalista’ es la atracción de los niños
El comic La Súper Cholita publicada en tres versiones, folletos didácticos, que enseña a los niños y niñas el cuidado del agua, la clasificación de la basura y el respeto de los derechos de las trabajadoras del hogar, son la atracción de los pequeños visitantes en la XVI Feria Internacional del Libro (FIL) que se realiza en la ciudad de La Paz.

“La Súper Cholita, sólo con ver el título, los niños y niñas se interesan y hacen comprar a sus padres que esperemos que lo lean (el folleto educativo) y cuesta sólo un boliviano, señaló la responsable del stand de la Fundación Solon.

La Súper Cholita fue creada por el boliviano Rolando Valdez, es la primera súper heroína del país, la “más rápida que la lengua de una suegra y más lista que cien políticos juntos”, informa interbolivia.

Un niño vestido con uniforme escolar de aproximadamente siete años junto con su madre ingresaban al stand y levantó la mirada hacia el lado derecho y elevó la voz “mira mamá Súper Cholita, me los compras”. Al mismo, tiempo dos cadetes del Colegio Militar (COLMIL) curioseaban el comic.

La cholita paceña se destaca por la elegancia de la pollera, la manta, el sombrero, las trenzas y las joyas; además, de la personalidad que imprime en la familia, la sociedad y el país por su carácter laboriosa y creativa para sustentar su hogar.

En el folleto titulado Clasificar la basura para vivir bien, la Súper Cholita enseña a los niños a dividir y guardar los desechos que se generan en el hogar, mantener limpia el recinto de la familia y dividir los tipos de basuras.


En el stand también se venden libros relacionados al cambio climático, energía nuclear, tierra, racismo y otros que la organización medioambientalista se aboca a investigar para que los niños, adolescentes y jóvenes tomar conciencia sobre estos temas. ERBOL

Unknown
To Tjoelker, la holandesa que baila morenada
Además de ser la consejera y jefa de Cooperación de la Embajada del Reino de los Países Bajos, es una de las más de 500 mujeres que bailan en la fraternidad folklórica Los Fanáticos. Morena holandesa


Con las trenzas largas, maquillaje, pollera y botas, To está irreconocible. Al menos en apariencia, porque así, vestida de chola, To es más To que nunca: ciudadana del mundo nacida en La Haya (Holanda), crecida en Sudán y Túnez, vecina de Ruanda, Burkina Faso, Guatemala, Bolivia y, en breve, de vuelta a África para trabajar en Mali. Tal la vida de quien se formó en Sociología para el Desarrollo y que aplica sus conocimientos desde la Embajada de los Países Bajos.


To Tjoelker llegó a La Paz el 2007. De los cuatro años que ha pasado en esta ciudad, ha bailado dos veces   en el Carnaval de Oruro y una en el Gran Poder. Este año iba a ser su tercero en la capital del folklore boliviano; pero el bloque de mujeres Macha Qhantati al que pertenece, de la fraternidad Los Fanáticos, decidió apoyar a los varones y no asistir a la fiesta en la que se prohibía que los morenos lleven el traje paceño. “Lástima”, dice quien en verdad se llama Catharina. Sin embargo, “todo es por algo” filosofa, pues en enero perdió a su madre y en febrero a su suegro y ella estaba muy triste. Se abrió entonces la posibilidad de bailar en Carnaval, pero la Jisk’a Anata se postergó por los desastres en La Paz. “Así que esos días los pasé en casa, tranquila y pensando en mis muertos”.


Como la fiesta se ha trasladado a abril, To tiene pensado bailar ese día 2 como despedida de Bolivia, pues el 5 partirá rumbo a Mali.


“Bailo por bailar”, dice, “por el ritmo, la vibra, para mí La Paz es una ciudad que vibra en cualquier momento... no puedo decir que me siento boliviana, pero sí paceña. Es raro decirlo cuando represento a Holanda en todo el país; pero así es”.


El Gran Poder, asegura la consejera y jefa de la Cooperación del Reino de los Países Bajos, “permite  encontrar gente de todo ámbito,  crear relaciones muy valiosas y profundas; a veces los diplomáticos se quedan en su mundo de expatriados, yo prefiero bailar en la calle y no en la residencia de un embajador”.


Respecto de la ayuda de Holanda a Bolivia, To enfatiza en el objetivo: que la gente viva con dignidad. Y destaca el tema cultural: “Para nosotros la cultura es un medio de buscar la comunicación. Si Holanda  no tuviera una relación financiera con Bolivia, ¿cuál sería la importancia de la relación? Pues el intercambio entre la gente, entre la riqueza de dos pueblos. Invertir en cultura es invertir en fortalecer estas relaciones”. Fotos: Miguel Carrasco y Klass Tjoelker

Unknown sábado, 31 de diciembre de 2011
ORIGEN DE LA PALABRA CHOLA
La palabra “chola” procede de la palabra española “chula” típicamente madrileña, con la cual se designaba a la mujer del pueblo allá en Madrid.

Este remedo lo heredamos de la colonia y con él designamos cariñosamente a esas mujeres fruto de la  unión de españoles americanos e indios.

Desde tiempo atrás, las “cholitas” paceñas típicas exponentes del hermoso mestizaje existente en el Alto Perú, sobresalieron por lo vistoso de sus trajes. Estas características especiales han desaparecido para siempre. De la gracia y elegancia de aquellas mujeres que inspiraron inolvidables novelas, hermosos versos, tristes yaravíes, alegres cuecas y huayños, solo se sabrá al leer cantidades de artículos que los escritores han dicho en su memoria.

Lástima que no hayamos tenido pintores que hubiesen conservado para el recuerdo la estampa donairosa de esos graciosos ejemplares de nuestras costumbres pretéritas. Ante este hecho supliré en mis retro percepciones el figurín de la distinguida cholita paceña de antaño.

Recia estampa, gracia y donaire, la “cholita” vestía pollera ancha de felpa, raso, otomán o gros, telas finas y costosas de colores vivos.

Tres o cuatro ruedas de arandelas replegadas que se llamaban alferzas. La cintura recogida y estructurada en presilla y una larga hilera para atarla. Debajo de la pollera dos centros o enaguas de finas telas de organdí, bien almidonadas, que hacían extender y dar revuelo a la pollerita que se albergaba un poquito más debajo de la rodilla.
Medias de seda, principalmente en color blanco. Botitas de caña alta hasta un poco más arriba de la canilla, con abotonaduras y cordones entrelazados en una cantidad de ojales y ojetillos, los que remataban en
pequeñas borlas. Tacón alto estilo Luis XV.

Por otra parte la elegante chaquetilla llamada “matinée” una blusa de seda bordada al “tambor” con motivos florales, adornada con volados en el pecho, mangas largas abullonadas o campana, voladores de encaje, abrochable por delante. La misma que al llegar a la cintura se ajustaba a ella ceñidamente , alzándose encima de la pollera en tiras bordadas a modo de aleta. El cuello de la chaquetilla era de encaje
ancho y encarrujado.

Cubriendo la espalda y para lucir como las damas de entonces, una bella manta de seda china legitima con diversidad de caprichosos bordados, prendida por delante con un “topo de oro” o de plata engarzado con perlas y piedras preciosas en filigrana.
Complementaba su graciosa figura una cadenita de cabestrillo al cuello, de donde pendía un relicario. Sus dos magnificas trenzas de reluciente negro remataban a la espalda “thullmas”, anchas tiras de cinta de
colores vistosos.

Según investigaciones hechas en el Museo del Tambo Quirquincho en la “Sala de la Chola”, nuestra anfitriona y directora Doña Nelly Vázquez de Romero, explico que existen numerosas versiones sobre cómo era y como fue evolucionando el traje de este personaje tan hermoso y tradicional. Se han encontrado cuatro épocas importantes durante el proceso.

Estos estudios nos llevan a la conclusión de que la mujer mestiza siempre vistió tratando de imitar los miriñaques, tres largos, mantilla, etc., de las mujeres de la colonia, es de suponer que estas eran criadas
en las casas de los chapetones y ricos hacendados de entonces los cuales insistían en la búsqueda de la perfección para estas mujeres, ya que ellas eran servidoras y criadas de los señores y debían vestir fina y
delicadamente. Inclusive por el hecho de que ellas eran las ayas de sus hijos.

Es cierto también, que muchas señoras mayores recordaran como sus madres o abuelas siempre salían de sus casas bien acompañadas de sus empleadas.
 Estas señoras eran portadoras de toda la “toilette” o bien representaban seguridad para ellas y en muchos casos, era signo de “status” para ellas.

Al escribir estas líneas muy presente está en mi mente la imagen de mi Mamá Magdalena y mi Mamá Lorenza, la primera por parte de mi padre, la cual me cuido desde mis primeros días hasta que se fue al
reino de Dios a los ciento y cuatro anos de vida. Crió a mi abuela, a mi papá y a mis hermanos e inclusive a mis hijos.

¡¡Increíble!!

Mamá Lorenza no vivió muchos años, lamentablemente, se fue detrás de mi abuelita Carmen Villegas de Caballero, sin embargo sus relatos son fascinantes. Ella nos contaba de todos los milagros de los
santos de la corte celestial, las medicinas que se usaban en cada enfermedad y los amoríos y tragedias de las grandes leyendas de la historia de la ciudad de La Paz, era en pocas palabras una especie de
guía histórica y de recuerdos de La Paz.

Magdalena era una sabihonda, sabía leer y escribir, había leído todas las historias de la Biblia, se conocía de memoria el Santoral Católico y leía todas las noches para “toda la concurrencia” de parientes, vecinos y chicos del barrio los relatos de las Mil y una Noches, así como los viajes de Gulliver. Cantinflas era el amor de su vida y no se perdía ni una película mexicana en el Cine del Colegio San Calixto ni menos las películas nocturnas en el Mignon y el Murillo.

Debe ser por ese contacto tan intimo de “madre a hija” que tuve con estas señoras tan queridas que aprendí mucho en esta vida, ellas fueron parte de mi aprendizaje y educación…así también de los castigos de los cuales no me olvido. Lastimosamente nunca fui una buena alumna en cuanto a costura, bordado o tejido al tambor se refiere. Pero sí aprendí a cocinar y tuve en ellas las mejores maestras.
(Continuará) (Fuente: Libro "Oh Don Alonso" de Isabel Velasco.  www.isabelvelasco.com

Unknown miércoles, 28 de diciembre de 2011
Libro sobre la identidad de la chola paceña
La Paz, enero 15 (OMC/GMLP).-  En medio del colorido de la vestimenta de la mujer de pollera, hoy fue presentado el libro “La chola: símbolo de identidad paceña” editado por el municipio de La Paz con el apoyo de la embajada de España a través de su Agencia de Cooperación para el Desarrollo. 
La investigación, plasmada en una edición de lujo, fue realizada por el sociólogo David Mendoza, de la Unidad de Folklore de la Oficialía Mayor de Culturas. Como dice su autor, se trata de una percepción sociológica que sobrevalora la identidad de la mujer de pollera, es una mirada a los orígenes de la mujer mestiza estigmatizada como chola por la sociedad colonial o como la hija menor a la que había que proteger. 
En medio de varias mujeres de pollera que en representación de diferentes instituciones fueron invitadas al acto realizado en el Palacio Consistorial, Mendoza mencionó especialmente a Remedios Loza como la mujer que rompió esquemas ingresando al campo político en la década de los noventa, el hecho marcó la apertura hacia otros campos, desde el económico hasta el académico. Actualmente son numerosas las “cholitas” universitarias y muchas alumnas de postgrado. 
Es la autobiografía de la mujer de pollera  a partir del siglo XVIII, una expresión de su desenvolvimiento  en muchos campos incluyendo la cultura. “La chola  fue discriminada  por su vestimenta y lengua pero los tiempos han cambiado” dijo Mendoza mirando a su madre, una mujer de pollera que nunca renunció a su origen pese a las discriminaciones que vivió. 
Mendoza, vestido con el traje típico del ch’uta, señaló que “la chola sufrió discriminación y pese al intento de su marginación en las sociedades que le tocó vivir, su identidad se ha mantenido intacta hasta nuestros días, convirtiéndola en un icono, sinónimo de lucha en diversos espacios en donde busca un reconocimiento y proyección social”. 
A su turno, el embajador de España en Bolivia, Ramón Santos, dijo que la excelente relación entre su país y el Gobierno Municipal de La Paz además de la voluntad española de acompañar la celebración del Bicentenario, hicieron posible la publicación de la investigación que resalta el valor y la identidad de la chola y de la ciudad de La Paz. El libro – agregó –  cobra importancia debido a los aspectos sociales que son tratados en sus ochenta páginas. 
En representación del Gobierno Municipal de La Paz, el Presidente del Concejo, Luís Revilla, destacó la trayectoria profesional del investigador y la labor de la Oficialía Mayor de Culturas respecto al rescate y difusión de la identidad y las manifestaciones vinculadas a la idiosincrasia de la gente, entre ellos la elección – ya por varias décadas – de la cholita paceña y el desfile de moda de la chola  evento, este último, que permite actualizar la vestimenta para ella: sus telas traídas desde China, los calzados a la par de la moda en otros países, las mantas y otros accesorios. La idea es que el libro legue a las nuevas generaciones razón por la cual el libro llegará a todas las bibliotecas para su consulta. 
La citada edición está ilustrada con  fotografías antiguas logradas por la familia de  Julio Cordero e imágenes contemporáneas de reconocidos profesionales como Armando Urioste, Fernando Cuellar y Miguel Ángel Burgoa, además de fotografías cedidas por varias familias, entre ellas de Rosario Aguilar, una de las primeras concejalas de pollera que asumió el cargo en el municipio de La Paz. 
La estética de la chola viene marcada por sus características trenzas, una esbelta presencia, maquillaje, dientes con incrustaciones de oro, otorgándole así, un status económico y social.  Entre los elementos que caracterizan la indumentaria están: el sombrero, la blusa, la manta con diferentes bordados, la pollera, botas o zapatos planos, aretes, collares, manillas, anillos, el topo o prendedor, entre otros. 
El público se deleitó al final del acto con la demostración de la cueca paceña a cargo del Ballet Fantasía Boliviana dirigida por José Farfán. 
RRM
La Paz, enero 15 (OMC/GMLP).-  En medio del colorido de la vestimenta de la mujer de pollera, hoy fue presentado el libro “La chola: símbolo de identidad paceña” editado por el municipio de La Paz con el apoyo de la embajada de España a través de su Agencia de Cooperación para el Desarrollo. 
La investigación, plasmada en una edición de lujo, fue realizada por el sociólogo David Mendoza, de la Unidad de Folklore de la Oficialía Mayor de Culturas. Como dice su autor, se trata de una percepción sociológica que sobrevalora la identidad de la mujer de pollera, es una mirada a los orígenes de la mujer mestiza estigmatizada como chola por la sociedad colonial o como la hija menor a la que había que proteger. 
En medio de varias mujeres de pollera que en representación de diferentes instituciones fueron invitadas al acto realizado en el Palacio Consistorial, Mendoza mencionó especialmente a Remedios Loza como la mujer que rompió esquemas ingresando al campo político en la década de los noventa, el hecho marcó la apertura hacia otros campos, desde el económico hasta el académico. Actualmente son numerosas las “cholitas” universitarias y muchas alumnas de postgrado. 
Es la autobiografía de la mujer de pollera  a partir del siglo XVIII, una expresión de su desenvolvimiento  en muchos campos incluyendo la cultura. “La chola  fue discriminada  por su vestimenta y lengua pero los tiempos han cambiado” dijo Mendoza mirando a su madre, una mujer de pollera que nunca renunció a su origen pese a las discriminaciones que vivió. 
Mendoza, vestido con el traje típico del ch’uta, señaló que “la chola sufrió discriminación y pese al intento de su marginación en las sociedades que le tocó vivir, su identidad se ha mantenido intacta hasta nuestros días, convirtiéndola en un icono, sinónimo de lucha en diversos espacios en donde busca un reconocimiento y proyección social”. 
A su turno, el embajador de España en Bolivia, Ramón Santos, dijo que la excelente relación entre su país y el Gobierno Municipal de La Paz además de la voluntad española de acompañar la celebración del Bicentenario, hicieron posible la publicación de la investigación que resalta el valor y la identidad de la chola y de la ciudad de La Paz. El libro – agregó –  cobra importancia debido a los aspectos sociales que son tratados en sus ochenta páginas. 
En representación del Gobierno Municipal de La Paz, el Presidente del Concejo, Luís Revilla, destacó la trayectoria profesional del investigador y la labor de la Oficialía Mayor de Culturas respecto al rescate y difusión de la identidad y las manifestaciones vinculadas a la idiosincrasia de la gente, entre ellos la elección – ya por varias décadas – de la cholita paceña y el desfile de moda de la chola  evento, este último, que permite actualizar la vestimenta para ella: sus telas traídas desde China, los calzados a la par de la moda en otros países, las mantas y otros accesorios. La idea es que el libro legue a las nuevas generaciones razón por la cual el libro llegará a todas las bibliotecas para su consulta. 
La citada edición está ilustrada con  fotografías antiguas logradas por la familia de  Julio Cordero e imágenes contemporáneas de reconocidos profesionales como Armando Urioste, Fernando Cuellar y Miguel Ángel Burgoa, además de fotografías cedidas por varias familias, entre ellas de Rosario Aguilar, una de las primeras concejalas de pollera que asumió el cargo en el municipio de La Paz. 
La estética de la chola viene marcada por sus características trenzas, una esbelta presencia, maquillaje, dientes con incrustaciones de oro, otorgándole así, un status económico y social.  Entre los elementos que caracterizan la indumentaria están: el sombrero, la blusa, la manta con diferentes bordados, la pollera, botas o zapatos planos, aretes, collares, manillas, anillos, el topo o prendedor, entre otros. 
El público se deleitó al final del acto con la demostración de la cueca paceña a cargo del Ballet Fantasía Boliviana dirigida por José Farfán. 
RRM
http://www.lapaz.bo

Unknown viernes, 16 de diciembre de 2011